"Somos el Centro de la Historia de Colombia. Nuestro propósito es el de salvaguardar la historia de nuestro pueblo, como un aporte a la grandeza de nuestra nación colombiana."

viernes, 24 de agosto de 2012

Jura de Fernando VII en 1808, en la Villa de San Bartolomé de Honda. La recordatio efímera en el Antiguo Régimen neogranadino more

  Vista del balcón de la casa del Alferez Real  Josep Diago  . Cabildo de Honda 1809 
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…donde estàva colocado el retrato del Soberano bajo un Solio magestuoso, con dos centinelas dehonor y corrió el paño de Seda que hasta aquel punto lo cubria: Aquí necesitaba yo el idioma, yelegancia de los Horacios para pintar con la Valentia de aquel Poeta, el entusíasmo del Pueblo deHonda al conocer à su Soberano. Un grito universal de mas de tresmil personas de VIVA ELSEÑOR DON FERNANDO VII°. fue el que resonó en toda la Villa […] no fuè corto el numerode toda clase de personas que su sensibilidad les hizo derramar muchas lagrímas mezcladas conuna alegría que denotava el exesivo gozo, que respiraban sus almas, por la felicidad que les hacavido de ser Vasallos de un Principe que tan tiernamente los ama. Este clamor general unido, ála descarga que hiso el piquete de 20 hombres de tropa formada al frente del balcón, […] lassalvas de los dos obuses […] la Musica del Batallon-Auxîliar […] los repiques de las Yglesias, ypor separado los fuegos artificiales, formava un conjunto tan ruidoso como placentero, queexitava precisamente à tomar parte en el. (Honda, 1809, núm. 122: folios 6-7)
Imagen 1

M.P.D. 315
Ceca de Santafe.  Anverso de la jura de Fernando VII . 1808
Vista del tablado de la plaza de San Francisco  1809
Vista del tablado de la Plaza Mayor . Cabildo de Honda. 1809
Para leer este articulo ir al  enlace:
http://uba.academia.edu/JuanRicardoReyM%C3%A1rquez/Papers/1155952/La_Jura_de_Fernando_VII_en_1808_en_la_Villa_de_San_Bartolome_de_Honda._La_recordatio_efimera_en_el_Antiguo_Regimen_neogranadino

martes, 7 de agosto de 2012

La Independencia fue en el año 1810 o 1819? Por Pedro Felipe Hoyos Körbel

Al fin encontré un punto en el cual estoy de acuerdo con el maestro Albeiro Valencia, historiador egresado de la UniversidadLomonosov de Moscú y jerarca vitalicio de la Academia Caldense de Historia.
En su columna, publicada en el vecino periódico, había expresado que debe tomarse como fecha patriótica por excelencia el Bicentenario de la Independencia  en el año 2010 discrepando de la versión del gobierno actual que pretende arraigar todo la importancia en el bicentenario del triunfo de la batalla de Boyacá en el año 2019.
Su clara argumentación yo la complementaria aduciendo dos puntos más:
Primero: Colombia tiene la gran satisfacción de haber surgido de un momento político e ideológico, en el cual el cabildo abierto fue el mecanismo para iniciar un sistema de gobierno donde recaería en el pueblo la soberanía política. En nuestra historia independista está primero el debate y la respuesta política, inexperta si, pero basada en unas teorías definidas, antes que la acción bélica. En 1810 es la sociedad la que se rebela y no el ejército el que toma la iniciativa de labrar la ruta de la democracia. Son los civilistas comoTorres, Lozano, Villavicencio, Caldas y Camacho los hombres que vierten su sangre no en los campos de batalla sino en los infamantes cadalsos y son las Policarpas Salavarrietas y Antonias Santos las mujeres que mueren dándole vida a la revolución.
Es importantísimo tener en cuenta que nuestra independencia eliminó al rey no con la guillotina sino a través de una constituciónredactada por los representantes del pueblo. Esta patria nuestra surge no por conquista, como si surgió el Nuevo Reino de Granada después de que  los españoles impusieran, apoyados en la espada, su ley. Esta virtud merece, más en estos días, todo el respeto y homenaje. Desatender esta “afortunada” constelación y preferir una batalla como origen de una nación es necio o tal vez perverso.
Segundo: La famosa batalla de Boyacá tiene tres implicaciones de gran trascendencia que a la postre apoyan mi tesis civilista.
Con esta batalla el “Napoleón de las retiradas”, calificativo que le dio Karl Marx a Bolívar, el caraqueño logra un triunfo definitivo sobre los españoles y especialmente ante sus compañeros de revolución. Se debe acordar que en Angostura, sede provisional del estado que solo existía en las mentes guerreras de los patriotas, ya los subalternos de Bolívar habían dado un golpe de estado, alegando que El Libertador había muerto en la campaña. Con este triunfo Bolívar consolido su poder en todo sentido.
La Batalla de Boyacá hace al Libertador.
Con este triunfo, España sufrió un devastador golpeEl empate que se venia dando entre el Pacificador Murillo y el Libertador Bolívar en Venezuela, queda con esta batalla definido a favor de los patriotas. Ahora los rebeldes se hacen a un reino que no habíasido vejado por la guerra como la que había sufrido la Capitanía de Venezuela que de sus 900.000 habitantes perderá el treinta por ciento de sus pobladores durante la guerra de Independencia. Basados en ese botín en hombres y en oro se pudo financiar todos lostriunfos posteriores especialmente el de Carabobo en 1821 y el de Ayacucho en 1824.
En el campo militar, con la Batalla de Boyacá se inicia lo que con el triunfo de Ayacucho quedará sellado; con esta última gran victoria de las armas patriotas se vence definitivamente al español que había empezado el derramamiento de sangre en La Paz y Quito en los años 1809 y 1810 respectivamente.
Y como ultimo y destacado aspecto hay que entender la batalla de Boyacá como garante de la Constitución de Angostura la cualsin ese triunfo militar hubiera quedado como simple proyecto más ya que carecería de soporte político. En ese mismo sentido el triunfo de Boyacá será la plataforma sobre la cual se desarrollará la Constitución de Cúcuta en 1821. No es axioma nuevo decir que las guerras son loavales de las constituciones en Colombia, especialmente en el siglo XIX. Cada gran guerra civil de este tormentoso siglo tiene como fin anular una constitución y dictar otra. Las guerras se ganan para afianzar constituciones o sea es primero la idea y después la fuerza. Es el párrafo primero después la bala.
Espero poder seguir estando conforme con el historiador nacido en Apía y que éste lidere, desde su Academia, la celebración idónea del bicentenario de la Independencia en el año 2010.


Pedro Felipe Hoyos Körbel
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Tomado de:
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Autorización expresa del autor para publicar artículos en este blog. De antemano un millón de gracias.
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Apreciados Señores,
Vi con satisfacción la reproducción de mi ponencia "Los empiricos hacen historia" en su blog, deduzco que hay interes en ese tipo de enfoque, por ende quisiera compartir con Ustedes otros artículos publicados en periódicos como "La Patria" de Manizales, "Le Monde diplomatic" de Bogotá o  "El Nuevo Siglo" de Bogotá. Si ellos son de algun interes me complacería mucho que los divulgaran.
Cordialmente,  

Pedro Felipe Hoyos Körbel

lunes, 6 de agosto de 2012

Honda o la memoria que se ahoga por Carlos Hernández. Periódico La Patria

 En verano el Gualí es un río manso. Es bajo, y en su paso por Honda las aguas corren en medio de islotes de arena y piedras sobre las que se posan las garzas. Así se ve unos 400 metros antes de desembocar tranquilamente en el Magdalena. Pero cuando llegan las lluvias se termina ese sosiego, y el Gualí se crece enfurecido y arrasa mientras ruge, como el 6 de noviembre del 2010.  Ese día subió 10 metros y desestabilizó casas, parques y cafés, se llevó cultivos de plátano, mandarina, naranja y yuca, pero sobre todo puso a temblar la historia del municipio, descubierto en 1539.
Al puente López, capaz de soportar 20 toneladas, le remeció los estribos y le dejó lo que pareciera el mordisco de un gigante, un boquete inexplicable que ha obligado a mantener interrumpido hasta hoy el tránsito vehicular. Ahí se comienza a notar el golpe a la historia. El nombre de la estructura es una forma de recordar a Pedro Aquilino López, padre del expresidente Alfonso López Pumarejo, nacido en Honda. Además, que esto ocurra en la llamada Ciudad de los puentes no deja de ser una paradoja, a pesar de que históricamente han sufrido por los arrebatos del Gualí.
“Prometieron que esto lo terminaban en agosto”, se queja Luis Alberto Aguirre, plomero y bombero a quien en el pueblo identifican por su apellido. Parado en el puente protesta porque “no ha habido autoridad competente para esto”. Apenas vio a los reporteros salió de la nada y comenzó a guiarlos.
Es un hombre añoso y menudo, pero intrépido. Para enseñar los daños de la estructura se aferra a la baranda y saca medio cuerpo, como si quisiera lanzarse al agua: “mire, mire”, y señala el deterioro de los estribos. Se va al lado del mordisco y vuelve a señalar por debajo: “¿sí ve esos cables de teléfono? Eso es lo que sostiene al puente, porque lo atraviesan. De lo contrario ya se habría caído”.
La socavación del río en ese extremo indica que una nueva creciente de grandes proporciones cogería rumbo hacia la Calle del Palomar, sinónimo del apogeo comercial desde la Colonia. Allí hay entre informales ventas de ropa y locales de calzado, y termina en la Biblioteca del Banco de la República. Édgar Giraldo, amigo de Aguirre, sentado en una silla del hotel que allí administra teme que ni siquiera sea necesario esperar el retorno de las lluvias. “El río nace en el Nevado del Ruiz, así que si hay un deshielo se crece y esto se va”. En una libreta mantiene anotados el número celular del contratista de las obras, iniciadas en el 2010, e incluso el número del convenio, como una forma de mantener enterado de los avances. Su preocupación lo impulsó a enviarle un derecho de petición al Invías en junio pasado, pero hasta hace dos semanas no le habían respondido. Los trabajos están detenidos. “No se explica uno por qué, siendo esta situación tan grave, nada se ha terminado”.
 El archivo que se fue
La necesidad universal de darles nombre a las cosas ha encontrado en Honda una posibilidad de explotar los apellidos de quienes han sido sus personajes ilustres. Al puente López se le suman el Navarro, el Agudelo y el Luis Ignacio Andrade; el parque José León Armero; las cuestas Míster Owen y Zaldúa; las casas Paz Llano, Castro Parra y José María Samper; la botica Manuel Arturo Cerón y la avenida Soto Camero, por poner algunos ejemplos.
También se cuenta el Centro Cultural Alfonso Palacio Rudas, que data del siglo XVIII y lleva el nombre del hondano más recordado, quien fue desde diputado hasta Ministro de Hacienda y constituyente. Esa edificación colonial es la víctima patrimonial más notable del Gualí. Está a pocos metros del puente López y la fuerza de las aguas le arrancó su parte posterior: la biblioteca y la mayoría del archivo municipal, que allí estaban, se hundieron en la portentosa borrasca. Hoy, con sus pasillos y salones a la intemperie, el Centro Palacio Rudas es la fiel evidencia del peligro al que se expone el patrimonio hondano, más si se recuerda que el sitio fue iglesia de los jesuitas y hospital, uno de los primeros del país.
Esto lo sabe bien Tiberio Murcia Godoy, presidente del Centro de Historia del municipio. Es un profesor que anda de gafas y camisa por dentro del pantalón, debajo de la que usa una camisilla cuello redondo a pesar de los 27 grados de calor. No suda.
Su amor por Honda lo ha llevado a escribir libros que tienen esa virtud de contar la historia como si se tratara de un cuento. Para la muestra, “Hechos y curiosidades de personajes en la historia de Colombia y el mundo acaecidos en la Villa de Honda”, en el que narra, por supuesto, hechos determinantes para el curso de la ciudad, pero también anécdotas de poco realce que, sin embargo, refuerzan ese halo de vida centenaria que se siente en las calles hondanas. Escribe, por ejemplo, que “el Libertador Simón Bolívar bailó su último vals en la Villa de Honda”, o que “en la quebrada Seca”, que pasa por allí, “muere ahogado Roque Gutiérrez, herbolario del sabio José Celestino Mutis”, líder de la expedición botánica.
Ese nivel de detalle en su conocimiento le permite al profesor recordar que aquello que se perdió del archivo municipal era más que un tesoro para su villa. “Había correspondencia oficial de los siglos XVIII y XIX en la que se leían, por ejemplo, los nombres del expresidente Marco Fidel Suárez y del jefe guerrillero liberal Ramón Marín, el Negro Marín (nacido en Marmato y sepultado en Honda). También estaban las cédulas de extranjería de alemanes, franceses y polacos que llegaron a comienzos del siglo XX”, información crucial si se tiene en cuenta que en esa época dorada el municipio, cuya economía fue impulsada por la navegación en el río Magdalena, era centro de desarrollo en el país.
Honda llegó a contar con 10 bancos, incluidos de Canadá y Alemania, y con consulados inglés, español, francés y estadounidense. Su ubicación en el centro del país lo tuvo como candidato para ser capital de la república. “Esta población creció en el siglo XX, y en el archivo perdido había mapas y planos de esa época”, continúa el profesor. “Además, periódicos de 1887, demandas judiciales y documentos de cuando era la sede de gobierno de la República Independiente de Mariquita”. La biblioteca, perdida en su totalidad, contaba con libros, al menos, desde 1838.
 Un municipio a tientas
El Gualí afectó enormemente al municipio en 1985, tras la erupción del cráter Arenas del Nevado del Ruiz. Fue esa la alerta para pensar que eran necesarias obras que impidieran la afectación de los puentes y mitigaran el riesgo de patrimonios arquitectónicos como el Centro Cultural Palacio Rudas. El arquitecto Juan Carlos Molano, secretario de Planeación de Honda, recuerda que un estudio definió que se debían construir 23 presas para detener la socavación del río, algo que nunca se ha logrado. Hasta 1994 se levantaron muros que paulatinamente se deterioraron, y “hasta 1997 las autoridades trabajaron en coordinación, pero de ahí en adelante las administraciones no tuvieron claridad técnica y desde entonces ha ocurrido lo más grave”.
Ahora hay 22 puntos críticos identificados a lo largo de los casi siete kilómetros del río que pasan por Honda, y la intervención en ellos la calcula la actual administración en $188 mil millones.
¿Por qué se dejaron coger ventaja de la naturaleza, sabiendo lo que estaba en juego? El profesor Tiberio, sin dudarlo, responde: “los dirigentes han estado ahí, pero no saben la importancia de Honda, no tienen idea histórica de la ciudad”.
Su amiga Paula Andrea Tamayo, directora de la Biblioteca del Banco de la República, pone como ejemplo el protocolo notarial del municipio, lo único que se salvó en la debacle del Centro Cultural. Se trata de titulaciones, registros de ferrocarril y de navegación, entre otros papeles que permiten conocer qué familias compraban o vendían casas u otras propiedades. Tiberio advierte que una revisión de esos documentos “aclararía muchas cosas”, incluso porque allí constan hasta ventas de esclavos.
El protocolo se salvó porque días antes de la creciente un funcionario ordenó cambiarlo de salón. La Alcaldía le pidió a la directora que separara un espacio en la Biblioteca, donde hasta hoy reposan los manuscritos gracias a un convenio. Están en un salón de tres por tres metros donde el olor a polvo provoca estornudos y el amarillo y la fragilidad de los papeles, algunos de 1889, muestran que algo no anda bien. “Está altamente contaminado y tiene folios descuadernados amarrados con piolas, como si se tratara de expedientes de juzgado”, se queja Tamayo.
El deterioro se debe a que nunca lo han sabido manipular. Ella cuenta que, a lo largo de su historia y antes de llegar al Centro Cultural, el protocolo lo sacaron de la notaría para llevarlo a la sede de una fundación, y luego fue a parar a una casa. Expertos del Banco de la República ya concluyeron que hay documentos insalvables, por lo que es necesario hacer un diagnóstico para definir qué sirve y qué se debe desechar.
No es claro por cuánto tiempo estará bajo la custodia de la Biblioteca, a pesar de que el convenio inicialmente fue firmado por un año. La Alcaldía, explica la directora, se debe encargar del tratamiento, algo que parece difícil debido a las condiciones económicas del municipio, que desde hace un año y medio está acogido en la Ley 550 o Ley de Quiebras.
El colmo de las limitaciones para la administración comenzó a finales del año pasado, cuando elInvías, que sirvió como intermediario para aportar $1.400 millones de regalías para algunas obras, entre las que están las del puente López, anunció que no giraría una suma igual con la que se había comprometido. El secretario de Planeación informa que la causa fue una aparente demora de la administración anterior para entregar unos documentos, y que hasta ahora les siguen negando el dinero. Por eso los trabajos están detenidos (ver más abajo Desde el Invías).
Así se pierden las esperanzas a corto plazo para recuperar el Centro Cultural, toda vez que, de acuerdo con la jefe de la Oficina de Cultura y Turismo del municipio, Paola Reyes, el Ministerio de Cultura condicionó su apoyo hasta que el terreno sobre el que se encuentra la edificación vuelva a ser estable. A la biblioteca le quieren buscar una sede nueva, aunque primero la administración debe hacer un inventario de sus propiedades. “Llegamos a un punto en el que no se sabe cuántos bienes tiene el municipio”, admite la funcionaria.
También tendrá que lidiar con el descuido de los mismos ciudadanos, pues admite que algunos, dueños de casas tradicionales pero faltos de consciencia sobre aquello que poseen y habitan, “las dejan caer y las terminan vendiendo muy baratas a extranjeros que montan negocios”.

Posibilidades
El profesor Tiberio, crítico como es de la dirigencia de su pueblo debido a la desidia que ha demostrado hacia el patrimonio, le saca en cara que “el pasado de Honda es el que lo impulsa a su futuro, porque no solo se trata de la historia de este municipio, sino de la región y del país”.
Para ello recuerda que el próximo 18 de agosto el presidente Juan Manuel Santos los visitará para sancionar la Ley Alfonso Palacio Rudas, que contempla, entre otros, un plan de $45 mil millones para conservar y restaurar la arquitectura del centro histórico, declarado bien de interés cultural nacional.
La jefe de Cultura y Turismo quiere aprovechar más la inclusión de Honda en la Red de Pueblos Patrimonio, de la que ya han recibido recursos para invertir en el puente Navarro y están en camino otros para señalización turística. Agrega que tiene un proyecto de arreglo de fachadas.
La gente, sin embargo, sigue inquieta y ha comenzado a actuar por su cuenta. Édgar, el administrador del hotel en la calle del Palomar, anuncia que viajará a Bogotá a que le respondan su derecho de petición. Aguirre, el plomero intrépido, advierte que él y sus paisanos piensan adelantar un paro cívico. Llevan mucho tiempo escuchando las excusas oficiales, y simplemente no entienden que los encargados desaprovechen estos días de verano para avanzar con los trabajos, cuando el Gualí es un río manso.
Desde el Invías
Carlos Fernando Méndez, director del Invías en Tolima, opinó que “es lamentable y da mucho pesar perder este tiempo para trabajar en el puente debido a una gestión tardía de la administración pasada”, pero que hay un lío jurídico que es necesario resolver para que los $1.400 millones que faltan se le puedan girar al municipio. Aclaró que es dinero de regalías. “Buscamos la viabilidad jurídica y financiera para reembolsarlos. Hay varias opciones: hacer una aclaración al convenio, tratar de que el Departamento Nacional de Planeación nos reponga esos $1.400 millones, o liquidar el convenio y hacer uno nuevo ligándolo al anterior”. La definición se daría a finales de agosto y, en caso de que se reanuden las obras, tardarían tres meses.
Se quejan
Héctor Muñoz, desempleado
¿Quién se atreve a venir al municipio con esto como está?
Donaldo Novoa, comerciante
Hay que vivir con el riesgo, como en Japón. Por las obras cerraron una calle y las ventas han disminuido un 50 por ciento.
Fernando Parra, de una revueltería
Desde el año antepasado mucha gente no viene como antes.
Arcadio Reyes, comerciante
Con los trabajos quedamos muy encerrados. Han rebajado las ventas porque ya por aquí no pasan carros.
Héctor Devia, asesor de un hotel
Aquí lo que hay es una desidia estatal. No han cumplido siquiera con una acción popular que ordenó hacer obras desde el 2005.
Tomado de:

sábado, 4 de agosto de 2012

En los 392 años de erección en Parroquia, comité cívico realizara la Ronda de San Bartolomé Apóstol

San Bartolomé (siglo I). Uno de los doce apóstoles de Jesucristo. Parece justificado identificarle con el Natanael que menciona San Juan. Se le atribuye la evangelización de Asia Menor. Según la tradición, murió desollado vivo.



Maestro de Taüll: Detalle del apóstol Bartolomé (copia), cerca de 1123. Iglesia de San Clemente de Tahull (detalle).
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Honda, 03 de agosto de 2012


Señor@s
Instituciones y Líderes Comunitarios
Ciudad




El 24 de agosto se cumplen 392 años de la erección de la Parroquia de San Bartolomé, la primera instaurada en la naciente villa de Honda; este acontecimiento llevo a que este apóstol se convirtiera en el Patrono del municipio y que a lo largo de la historia se llevaran a cabo diversas festividades en su nombre.

En esta oportunidad, un grupo conformado por organizaciones y gestores culturales  hemos conformado un comité organizador que quiere  rescatar esta festividad proponiendo una celebración cívico - cultural denominada “RONDA DE SAN BARTOLOMÉ APOSTOL”;  en ella, se pretende  que toda la comunidad a través de los diferentes sectores (educativo, económico, social - comunitario, salud, estatal, religioso, entre otros) participe con pequeñas comparsas alusivas a nuestra historia, rescatando tradiciones y costumbres  propias de la región y de aquellos valores históricos que nos identifican como pueblo patrimonial; en un recorrido que nos permitirá dar a conocer a propios y turistas un poco de lo que fue la Villa de San Bartolomé de Honda  antes y después de la colonización y por supuesto, llevar una ofrenda a nuestro patrono.

Por esta razón,  el día de hoy entramos en contacto con la institución que usted representa, conocedores de lo importante que es para ustedes la participación ciudadana, la recuperación del patrimonio y el fortalecimiento de valores cívicos; para que nos acompañen en una reunión para ampliar los detalles de esta celebración, presentar el comité organizador y así mismo, determinar la forma en la que ustedes se podrían vincular al magno evento.

Agradecemos la multiplicación de esta invitación entre los suyos, y la participación en la reunión informativa que se llevará a cabo el día viernes 03 de agosto de 2012 a las 6:00pm en la Casa Museo Alfonso López.

Para mayores informes y confirmación de asistencia pueden comunicarse con Jorge Quintero al cel: 3127763725, Paula Andrea Tamayo al cel: 3113598048 o Angélica Montoya al cel:3148834046.



Cordialmente,

Jorge Quintero Arango
Coordinador
Comité Organizador

Paula Andrea Tamayo Botero
Representante Legal
Corporación ARLY 

martes, 17 de julio de 2012

Los empiricos hacen historia Por Pedro Felipe Hoyos Korbel


Pedro Felipe Hoyos Körbel *
  
La historiografía regional está marcada por los actores que la han redactado. Este gran y voluminoso acervo, que a través del tiempo se ha acumulado, refleja la preparación académica y la capacidad intelectual de sus autores.

En nuestra región caldense el 96.8 % de la reciente historiografía fue redactada por historiadores empíricos. ¿Cómo llego a esta cifra? Analizo las hojas de vida de los integrantes del Centro de Estudios históricos de Manizales en los últimos 30 años e igualmente tomo las hojas de vida de los autores de los libros, aplicables al género histórico, de los 30 años anteriores y sumando ambas y dividiéndolas por dos me da este resultado. Creo que este guarismo, que muestra patentemente la reducida presencia de historiadores formados en universidades en estas lides, debe ser casi idéntico en las demás regiones del país.

Antes de continuar definiré que es un empírico en este caso. Empírico es todo aquel historiador que no posee una formación universitaria en historia. Esta definición es algo corta y tal vez no sea empírico el término idóneo, pero a falta de uno mejor, trabajaré con este por el momento. Dentro de los empíricos hay que diferenciar varios subgrupos: aquellas personas que tienen una formación universitaria afín como antropología, sociología e inclusive una filosofía; el segundo grupo lo conformarían los que ostentan estudios académicos como medicina o derecho por ejemplo; siguen los licenciados en ciencias sociales y por último aquellos historiadores que no tienen formación académica alguna. En este sentido la estadística planteada al principio evoluciona de esta manera: 38.7 % empíricos sin formación académica; historiadores universitarios 3.2 %; licenciados en ciencias sociales 14.3 % e historiadores con formación en otras ciencias 43.8 %.

Aplico el calificativo de historiador a todos sin discriminar a ningún grupo, lo hago porque finalmente todos han aportado al conocimiento, definición y difusión de nuestra historia. No estoy de acuerdo con la brecha que se nota entre los “doctores de la historia” y el empírico. Nuestra historiografía avanzaría con mejor desempeño si ambos “bandos” revisaran su actitud porque están propendiendo por la misma meta, solamente lo hacen desde puntos de partida diferentes. Creo que la labor de un  empírico autodidacta se puede comparar con la labor de un doctor en historia recién llegado de España, matriz donde se están formando ahora los doctores de historia. Los aportes de uno pueden ser tan valiosos como los del otro, siempre y cuando sean de calidad. Es labor de ambos bandos hacer un acercamiento que promueva el intercambio logrando la complementación. Ahora que se está estrenando carrera de historia en la Universidad de Caldas, las directivas, profesores y alumnos deben ser muy conscientes de este asunto, el cual puede volverse  una ventaja o en un impedimento, dependiendo de cómo lo aborden. Igualmente se le debe exigir a los empíricos que se acerquen a la “academia” sin recelos y bajen la guardia habitual de una persona minada por complejos de inferioridad.

Esta propuesta no se basa en una actitud de sana convivencia solamente, hay razones muy valederas para buscar el trabajo mancomunado entre estos grupos. Todo campo de conocimiento  se enriquece dependiendo del número de personas vinculadas a él. Aquí no sobra nadie.

¿Cuáles son las características de la labor de un empírico? Y me pregunto: ¿Difieren realmente de las de un historiador universitario?

Yo he usado una frase recargada de exageración que, más sin embargo refleja una realidad: Yo decía que una persona que pueda comprobar que haya leído mil libros y haya pasado doscientas horas en un archivo, se le debe expedir patente de historiador. Y usualmente el historiador empírico puede sustentar, con creces, estas exigencias. A partir de su curiosidad, motor básico del quehacer historiográfico, un empírico ha leído “de todo” y su biblioteca está abarrotada de las publicaciones locales, dificilísimas de conseguir fuera de la región y de los libros más habituales de historia haciendo énfasis en las publicaciones estatales como las de Colcultura en su época o aquellos clásicos de la Editorial Bedout. Esta gran diversidad de lecturas induce al empírico a no estar encasillado en una escuela del pensamiento histórico dejándole una sana e inocente libertad, útil para dilucidar temas controvertidos y demasiado “encasillados”. Con sentido común y basado en un su intuición y tal vez capacidad adquisitiva, este lector recorre de mano de los libros, sus maestros, muchos más siglos que el historiador universitario; conoce muchos más personajes históricos y es testigo de un sin número de fenómenos sociales. Este lector empírico nunca dejará de leer porque lo acosa su condición de paria en el mundo de la ciencia, para él continuar leyendo, continuar buscando es la supuesta boleta de entrada para poder codearse algún día con los científicos. Fascinado por el drama humano el historiador empírico no se interesa en la teoría de la historia, también la filosofía de la historia muy pocas veces le llama la atención. He  oído que eso se lo dejan a los “académicos”. Tremendo error. Negar que los empíricos no emplean metodologías es equivoco, claro que se debe emplear cualquier tipo de metodología para emprender una labor intelectual, lo que sucede es el uso incoherente de ellas y muchas veces se equivoca en las que debería empelar, especialmente las que requieren una formación científica como la arqueología por ejemplo. La escasez de recursos metodológicos en la caja de herramientas de los empíricos es notoria, con un destornillador y un martillo estos hombres y algunas veces, mujeres, pretenden reparar un motor diesel. El inmenso conocimiento de hechos, fechas y protagonistas que cada empírico maneja es muy grande pero se estanca cuando no tiene la capacidad de articularlo dentro de una teoría básica. ¿Cuántos temas no pueden ser emprendidos por estos luchadores a falta de recursos cognoscitivos debido a la estreches de sus conocimientos teóricos? Esta historiografía está condenada a una elementalidad que asusta. Y sí finalmente ese trabajo es impreso la aceptación de parte del público va ser muy baja. Los desconocedores del tema lo rechazaran por su incoherencia y contradicción y el avezado historiador lo descalificará por incompleto y mal estructurado. Finalmente quedan estas investigaciones, en las cuales los autores confunden investigación con apropiación del tema, relegados hasta que algún historiador de universidad, después de muchos años y usualmente de forma casual, los conocen y logran decantar datos e ideas muy interesantes, las cuales se habían “perdido” en un texto azaroso. Se habla entonces de un “rescate”, rescate que considero triste porque representa el doble del trabajo para que sea enriquecido el conocimiento: uno que lo escriba y otro que lo encuentre.

Muchos de los empíricos tienen una motivación “emocional” que los induce e alienta para ejercer de historiadores. Usualmente son descendientes de protagonistas de hechos comarcanos sucedidos en días muy pretéritos. En ellos se acumula una tradición oral que la historiografía basada en los documentos no recoge. En ellos quedan fijados recuerdos y memorias que el tiempo combate. Esta “vivencia histórica” es única e irreemplazable y tal vez tan importante como los documentos que ellos guardan en vetustos cajones testigos vivos de hechos consumados en otros tiempos. En cada casa antigua reposa, mal cuidado, un pequeño museo.

Es curioso que los historiadores empíricos le teman a la historia universal, la leen, en ciertos casos, como parte de su formación, pero nunca, o muy pocas veces, se atreven a especializarse en esos campos. Esta apatía ante la historia universal le cierra un importante camino a los empíricos. Sucede que los más interesantes sistemas históricos han sido producidos en el exterior y por ende versan sobre historia francesa, alemana o inglesa, en todo caso foránea. El elemento teórico se pierde por el desconocimiento de los grandes maestros de la historiografía mundial, me refiero a un von Ranke, un Burckhardt, un Spengler o un Pirenne (Padre).

Los historiadores empíricos son la fortaleza y la espina dorsal de la “historia regional”, en ella se mueven como peces en el agua. En ese terreno ostentan un dominio casi que total. Tal vez manejen algunos temas de orden nacional como episodios de la Independencia, alguna guerra civil o la vida del Libertador Bolívar.  Pero es de destacar que en Colombia existe una total disyunción entre “historia nacional” e “historia regional” ninguna alimenta o tiene influencia sobre la otra, aquí suceden dos mundos paralelos sin mayor conexión. Además resulta que la historiografía en Colombia se fracciona, en falta de dos temas, en uno tercero: la historia universal; fenómeno que no juzgo conveniente, no creo que el conocimiento suceda en islas habitadas por gente temerosa al mar y la navegación. Ahora, es inútil negar la conexión evidente que sí existe entre estos tres artificiales sectores. En la historia todo está conectado y es parte del oficio del historiador establecer investigativamente esa relación. El flujo entre estos tres temas no puede ser interrumpido y menos por razones de desconocimiento. Un ejemplo: la conquista de América requiere conocimiento sobre historia española y parte europea; igualmente exige ser solvente en historia precolombina y si realmente quiere comprender ese momento fundacional se debe conocer la historia africana debido a que de esta parte del mundo se trajo a América, en condición de esclavos, ese otro tronco humano.

Hoy en día es obsoleto escribir historia sólo desde la mirada del historiador. Las otras disciplinas que están en estrecha relación con la historia como la sociología, la antropología y la economía, son mal empleadas por los historiadores empíricos. Aquí el desconocimiento teórico y técnico se repite y por ende la desorientación es enorme. Existen temas, y especialmente en las provincias, que pueden ser mejor entendidos y dimensionados desde el ángulo del sociólogo que del historiador limitándose la labor del historiador a facilitar solamente fechas, sitios y protagonistas, ya que el por qué y el para qué quedan mejor resaltados por otras ciencias sociales.

Consideraría necio de mi parte limitarme a describir esta problemática sin aportar unas posibles enmiendas que ayuden a canalizar las ventajas de los historiadores empíricos y suplir sus falencias en pos de una más vigorosa historiografía regional y ojala nacional.

Sería oportuno que la Universidad “profesionalizase” a estos actores, que se elabore un pensum especial que tenga muy en cuenta la condición de empíricos y los capacite en las materias que les impide avanzar. De esta manera la Universidad aportaría a la comunidad remediando un problema muy real. La historiografía, a su vez, sentiría un mayor avance y se zanjaría la distancia entre los empíricos y la academia. En pocos años los resultados y esfuerzos de los jóvenes y nuevos historiadores se le sumaria otra cohorte de viejos y experimentados conocedores causando una eclosión de saber histórico en la región.

Otro importante paso que se debe dar es la redacción de un manual para nuestra historia regional. Este, igual que el pensum propuesto en las líneas anteriores, debe estar diseñado para las necesidades específicas de la región y cuando hablo de región me refiero al núcleo antioqueño de la colonización antioqueña y sus zonas de amortiguación y en segundo lugar al hábitat del habitante precolombino del Cauca medio. Es importante definir los conceptos y las teorías básicas que aplican a esta área y hacerlos accesibles a los historiadores empíricos. Esta nueva herramienta creo despertaría un nuevo horizonte investigativo porque una persona equipada con los útiles del caso estará dispuesta a emprender empresas nuevas y exigentes. Inclusive desencadenaría cierto revisionismo aportándole enmiendas a lo trabajado en condiciones adversas en el pasado. Me imagino que este manual podría ser redactado por un comité de expertos bajo la dirección  de un coordinador que reparta los temas y coordine la parte editorial. Este podría ser un primer trabajo conjunto entre los empíricos y la academia aportando cada grupo lo que el nuevo socio adolece.

Sí éstos esfuerzos ayudan a allanar esta curiosa barrera existente entre las “tres” historias creo que se puede presentar una casuística al resto del país y ayudar que este tema se supere en las otras regiones y así fortificar la historia como ciencia en Colombia.
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Pedro Felipe Hoyos Körbel, Historiador y Editor. Ponencia presentada en el Foro ¿El ocaso de la historia regional?. Sala Rafael Uribe Uribe - Gobernación de Caldas. Manizales, Julio 11 de 2012.
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Tomado de:

jueves, 12 de julio de 2012

Mapa de la Villa de Honda, 1737 (Siglo XVIII)


Mapa de la Villa de Honda, 1737. Archivo general de la Nación, Bogotá.
Tomado de;

Fabrica de aguardiente y Convento de los Franciscanos 1776


Plano 2: AGN, [1776] “Plano de acceso a la villa de Honda con el puente
caído en Gualí y el utilizable entre San Francisco y la fábrica de
aguardientes" Mapoteca n° 4 201-A