"Somos el Centro de la Historia de Colombia. Nuestro propósito es el de salvaguardar la historia de nuestro pueblo, como un aporte a la grandeza de nuestra nación colombiana."

domingo, 22 de noviembre de 2009

ALFONSO LÓPEZ PUMAREJO Y LA "ESCUELA DEL TOLIMA" POR AUGUSTO TRUJILLO MUÑOZ


Por AUGUSTO TRUJILLO MUÑOZ (*)

Especial para EL NUEVO DÍA

Su origen

El 19 de noviembre de 1929 se reunió en Bogotá una convención nacional del liberalismo colombiano, en la cual el joven delegado Alfonso López, nacido en Honda, cuarenta y tres años atrás, propuso a su partido prepararse para la reconquista del poder. No sólo lo había perdido hacia casi cuatro décadas.
También parecía haber perdido el deseo de recuperarlo. Sus viejos dirigentes solían acomodarse a las contingencias de la hegemonía conservadora. López reclamaba acción y oposición contra un gobierno al cual acusaba de estar gestionando una "prosperidad a debe", que colapsaría más temprano que tarde.

Siete años antes, el 29 de marzo de 1922, se había reunido en Ibagué otra gran convención liberal que, bajo la orientación del general Benjamín Herrera, modernizó el programa doctrinario del liberalismo. Tesis como la de la igualdad civil de los colombianos y, por lo tanto, la de la eliminación de los fueros militares y eclesiásticos; la de una ley electoral que consagrara la representación proporcional de los partidos; la de la reforma del concordato en un sentido favorable a la independencia del poder civil; y la de la elección popular de alcaldes, se adoptaron en la reu­nión de Ibagué como necesarias para democratizar el país.

En 1922 la capital del Tolima sirvió de marco para que un grupo de jóvenes ingresara al escenario de la gestión política. La figura más destacada de este equipo fue Darío Echandía, nacido en Chaparral veinticinco años antes, una especie de filósofo antiguo cuyo ejercicio creador lo convirtió en "maestro", como terminaron llamándolo sus compatriotas, en reconocimiento a su austeridad y a su talento. La reunión de 1929 proyectó a López hacia el liderazgo nacional, al designarlo –en unión de los generales Antonio Samper Uribe y Leandro Cuberos Niño- como miembro de la Dirección Nacional Liberal.

López fue el gran inspirador de un nuevo pensamiento para el liberalismo colombiano y para el país. Echandía su gran gestor intelectual y político. Aquel fue el líder para el cambio, éste el filósofo para sustentar teóricamente las nuevas expresiones institucionales. Ambos los constructores de un sistema doctrinario tan coherente como sólo es posible en medio de una escuela de pensamiento. Por eso ésta sólo concebible con ambos. Dado su lugar de origen, tal escuela ha sido denominada por los actuales estudiosos de su legado espiritual como "Escuela del Tolima".

Por lo menos dos generaciones de tolimenses que se iniciaron bajo el alero intelectual de López y de Echandía mantuvieron la identidad doctrinaria durante su tránsito por la actividad pública. Incluso quienes, en un momento dado, decidieron moverse en otros ámbitos públicos, miraron siempre con admiración y respeto a estas dos grandes figuras de la historia colombiana. Jóvenes liberales como Miguel López Pumarejo, José Joaquín Caicedo Castilla, Rafael Parga Cortés, José María Barrios Trujillo, Eduardo Guzmán Esponda, Gonzalo París Lozano, Alejandro Bernate Castro, se incorporaron paulatinamente al llamado de López, que se cumplió entre 1929 y 1934.

Hubo también respuesta de conocidas familias tolimenses: Los Lozano y Lozano, los Rocha Alvira, los Camacho Angarita, Los Bonilla Gutiérrez, los Peláez Trujillo, los Melendro Serna, los Torres Barreto, hallaron en la convocatoria de López el pretexto que necesitaban para incorporarse a la empresa de modernizar el país. Todos los mencionados hicieron posible que, durante los años treinta, el Tolima viviera el más dinámico proceso de debate intelectual, agitación política y eclosión periodística. La "Escuela del Tolima" encontró ambiente propicio en las gentes de su departamento.

Todavía sobre los años setenta, el triunvirato compuesto por Alfonso Palacio Rudas, Rafael Caicedo Espinosa y Alfonso Jaramillo Salazar seguía dando testimonio de aquel mensaje doctrinario, que también suscribieron otros dirigentes y pensadores liberales como Felipe Salazar Santos, Eduardo Santa, Saúl Pineda, Guillermo González Charry y, más acá en el tiempo, Alfonso Reyes Echandía, Jaime Vidal Perdomo, Fabio Lozano Simonelli…en fin, un listado de hijos del Tolima que, incluso en la actualidad, se sienten discípulos y continuadores de la "Escuela del Tolima".

Su proyección histórica

El eje fundamental de la Escuela, desde el punto de vista de la edad de sus miembros, se corresponde con la llamada generación de Los Nuevos. Aparte de López que pertenecía a la generación del Centenario, los demás, incluyendo a Echandía, nacieron entre 1895 y 1905. Son ellos Carlos Lozano y Lozano, José Joaquín Caicedo Castilla, Antonio Rocha Alvira, Rafael Parga Cortés, Alberto Camacho Angarita y Carlos Peláez Trujillo. Estos ocho tolimenses –protagonistas centrales de la República Liberal y, en particular, del gobierno de "la revolución en marcha"- conforman el núcleo de la "Escuela del Tolima".

Pero ninguno de los nombres hasta ahora mencionados apareció por generación espontánea. Frente al llamado de López, frente a la transparencia de Echandía, frente al ejemplo de Parga y, apelando a los materiales de su propio contexto, se sintonizaron con las nuevas corrientes del pensamiento universal y diseñaron una nueva concepción del Estado y del derecho en Colombia: las libertades civiles, las garantías sociales, la función social de la propiedad, el derecho de huelga, la separación de la iglesia y el Estado, la libertad de enseñanza, fueron los principios que informaron el nuevo diseño institucional del Estado.

De seguro, no fue su propósito conformar ninguna escuela de pensamiento. De hecho no convocaban reuniones, ni levantaban actas, ni siquiera se sentían miembros de escuela alguna. Pero su militancia común en un liberalismo deseoso de abrevar en nuevas fuentes y la apertura hacia la sintonía con los nuevos sonidos mundiales, les despertó la preocupación doctrinaria y el propósito común por modificar el rostro del país. Eso es una escuela de pensamiento en el más riguroso sentido del concepto.

El momento cenital de la "Escuela del Tolima" coincide con la elección de Alfonso López como presidente de la República en 1934. En el mismo año el maestro Echandía es designado presidente de la Dirección Nacional Liberal, desde la cual promueve un debate, en todo el país, sobre la necesidad de modificar la constitución y la conveniencia de hacerlo a través del congreso o de una asamblea constituyente. López prefiere la primera opción pero da carácter constituyente al congreso y nombra a Echandía ministro de Gobierno para que se encargue de orientar las reformas.

Como es apenas natural, hubo otras figuras cimeras en la República Liberal –y en el gobierno de la revolución en marcha- que formaron parte del grupo más próximo al presidente López. Fueron ellos Alberto Lleras, Jorge Soto del Corral, Jorge Zalamea y Alejandro Galvis Galvis. Pueden ellos ser considerados miembros de la "Escuela del Tolima" independientemente del lugar de su nacimiento. Precisamente fue Lleras quien definió al equipo más cercano a López como "un concilio de jurisconsultos, caracterizado por su falta de codicia, pero también por su devoción por la controversia y, sobre todo, por una sed inextinguible de creación"(2).

En ese equipo se formó la "Escuela del Tolima". No todos sus miembros eran hombres de leyes, pero todos eran hombres de Estado. López era, por supuesto, el visionario de las reformas políticas; Echandía, el constructor de las nuevas instituciones; Lozano el ideólogo de la tendencia social; Parga el economista del agro; Caicedo el precursor del derecho a la sindicalización; Rocha el pedagogo de la jurisprudencia; Camacho el devoto del derecho legislado; Peláez el cultor del derecho jurisprudencial; y todos a una, responsables de la articulación entre las decisiones nacionales y las bases del liberalismo tolimense.

Los hombres de leyes recibieron la herencia del positivismo jurídico, al cual respondieron de manera crítica. A la postura exegética enfrentaron el normativismo de Kelsen e incluso exploraron el ámbito de los principios. El maestro Echandía abrevó en el solidarismo de Duguit y Eduardo Zuleta Ángel en la libre interpretación científica de Geny, para abrir espacios nuevos frente a una tradición embalsamada por el formalismo jurídico. En 1935 Antonio Rocha accede a la presidencia de la Corte Suprema de Justicia e inaugura un período de hondas transformaciones en la concepción del derecho jurisprudencial.

Las sentencias de la "Corte de oro", como fue llamada después, revisan la visión del formalismo jurídico en términos que aún hoy resultarían novedosos. "La nueva sensibilidad antiformalista no se limita al trasplante de nuevos métodos de análisis de la jurisprudencia o al trasplante de la retórica modernista extraída del derecho de los juristes imquietes. Más allá de estas grandes expresiones teóricas hubo ciertamente fallos judiciales concretos que construyeron el estilo adjudicativo del antiformalismo local. Las sentencias de la Corte de Oro, en su conjunto, muestran características profundamente antiformalistas"(3).

Los hombres de Estado ingresaron a la vida pública cuando declinaba la influencia de los caudillos militares en el liberalismo, y el país transitaba hacia un escenario de civilidad. Aquellos presionaron dicho tránsito con prudencia, pero con firmeza. La hegemonía conservadora mantuvo una especie de democracia monástica que no supo resistir la irrupción desbordada de los socialismos. Allí apareció la inteligencia de Alfonso López para manejar con tino y con éxito una propuesta política transformadora, cuyo desarrollo fue capaz de romper el paradigma revolucionario de la época: La transformación se hizo a través de procedimientos jurídicos.

López inauguró el 7 de agosto de 1942 un segundo período presidencial que no tuvo el buen suceso del primero.

"Los acontecimientos políticos que rodearon el segundo gobierno de López y precipitaron su renuncia, pero especialmente, la derrota del liberalismo en las elecciones de 1946, desdibujaron, en cierta forma, la vigencia de la "Escuela del Tolima" como tal. Sus miembros se dispersaron, algunos fallecieron, otros se refugiaron en actividades particulares o en el exterior y la violencia del medio siglo fracturó el proceso histórico que se venía desarrollando"(4).

Su legado

La obra de la Escuela fue fundamentalmente jurídico-constitucional. Se basó en la construcción de instituciones políticas que, debidamente ancladas en la circunstancia concreta de su espacio, situaron al país en concordancia con el universo de su tiempo. López inspiró el liberalismo social y Echandía una nueva concepción del derecho. La reforma de 1936 se hizo a imagen y semejanza de un país que necesitaba y quería modernizarse.

Desde el punto de vista doctrinario, dos son los grandes legados doctrinarios de la "Escuela del Tolima": en primer lugar la concepción social del derecho y del Estado y en segundo término la defensa del derecho como instrumento de cambio. Aquella supuso –como lo quiso López- remover las monstruosas injusticias que venían pesando sobre el conjunto social colombiano, a base de construir instituciones. Esta –como lo formuló Echandía- conciliar el orden jurídico con la vida social, de manera que el derecho sea el mejor vehículo para hacer transformaciones sociales sin el fundamentalismo de las revoluciones, pero con la tolerancia que exige el reconocimiento democrático del otro.

Ciertamente la presencia de la "Escuela del Tolima" en la vida nacional fue corta, si se tiene en cuenta que sus conquistas fueron asordinadas e inclusive estuvieron a punto de colapsar en la década de dictaduras que el país sufrió sobre la mitad del siglo XX. Sólo Echandía mantiene el debate desde el escenario académico y Parga en el terreno político regional del Tolima. Aquel se dedica a ejercer como conciencia moral del país y éste se convierte en un símbolo vivo del liberalismo de su departamento, en el cual han aparecido nuevos protagonistas políticos.

En la medida en que el país va siendo víctima del avance de una cultura de los antivalores, Echandía proclama que "en política se pueden meter los pies, pero no se pueden meter las manos". El maestro muere en Ibagué el 8 de mayo de 1989, después de una larga dolencia, pero mientras gozó de salud fue nunca guardó silencio cuando fue necesario emitir un juicio para reprochar la degradación de los hábitos públicos. Por eso, otro gran legado de la "Escuela del Tolima" es el legado ético.

En 1987 un grupo de tolimenses, en carta abierta al país, formuló la idea de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, como mecanismo excepcional para buscar remedios excepcionales a las agudas dolencias de un país que, agobiado por múltiples violencias, se consumía en la cultura de los antivalores. Aquella propuesta está enmarcada también en las enseñanzas de la "Escuela del Tolima". Su texto original reposa en los archivos de la Cámara de Comercio de Ibagué y da testimonio de una constante histórica en la vida del Tolima: su contribución al desarrollo de las instituciones jurídico-constitucionales.

La "Escuela del Tolima" convirtió a sus miembros en protagonistas del pensamiento socialdemócrata en Colombia. El maestro Echandía fue también el primer colombiano que –desde la Comisión paritaria de reajuste institucional en 1957, y luego desde la llamada Comisión Echandía en 1975- propuso la creación de una Corte Constitucional, encargada de ejercer el control constitucional de las leyes. Eso lo convierte, sin duda, en un hombre del siglo XXI. Pero además la concepción que integra estado social de derecho con economía social de mercado, en cuya base descansa la nueva concepción de la democracia, está consignada en la constitución de 1936, como otro de sus logros.

Cuando hoy hablan los juristas de que el derecho es argumentación, es preciso recordar la "Escuela del Tolima". El talento jurídico de sus miembros y la fortaleza doctrinaria de sus convicciones, hizo posible la construcción de un nuevo país y de una nueva cultura. De alguna manera los colombianos viven todavía de la grandeza de aquella obra institucional que permitió de consolidar, en el país, un espíritu republicano. La "Escuela del Tolima" demostró que es posible crear nuevas reglas colectivas de juego, utilizando exclusivamente los procedimientos elaborados en medio del derecho. Y la democracia contemporánea es muchas cosas, pero también es procedimiento.

(*) Profesor de derecho constitucional, de argumentación jurídica y de derecho territorial en distintas universidades colombianas, es autor de varios libros de derecho público y de historia política. Ha sido concejal de Ibagué, dirigente gremial en el Tolima, conjuez del Consejo de Estado y Senador de la República. En 1987 escribió el documento por medio del cual el sector privado del Tolima propuso al país la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, antes de que cualquier otro colombiano ventilara el tema. La propuesta fue publicada por la prensa nacional el 6 de febrero del mismo año.

1 Según los diccionarios, "Escuela" es la denominación convencional con la que se conoce a un grupo de estudiosos vinculados entre sí por principios y propósitos comunes. En la antigüedad existió, por ejemplo, la "Escuela de Alejandría" cuyos miembros eran judíos de la diáspora, influidos por la cultura griega, que se esforzaron en sintetizar los pensamientos judaico y helénico. En los albores de la modernidad se conoció la "Escuela Española de Jurisprudencia" que, partiendo del pensamiento cristiano y del derecho natural, se interesó en desvirtuar la teoría del derecho divino de los reyes. El siglo xx vio nacer la "Escuela de Frankfurt", comprometida en el desarrollo de una reflexión global sobre el proceso de consolidación de la sociedad capitalista burguesa, cuyos análisis indujeron a sus discípulos a formular revisiones al marxismo.

2 Debo mencionar otras tres figuras de la República Liberal, con más identidades que diferencias con relación a las tesis del presidente López. Fueron ellos Gabriel Turbay, Jorge Eliecer Gaitán y Carlos Lleras Restrepo. Representantes, ministros, senadores, fungieron incluso como presidenciables durante aquel período histórico. Sin embargo, no formaron parte del equipo más próximo al gobierno de la "revolución en marcha". Turbay fue ministro de Olaya y de Santos, Lleras de Santos y de López, Gaitán de Santos y de Echandía, pero, en todo, caso su mayor o menor grado de autonomía frente a las políticas de López impide mencionarlos dentro del "concilio" que conformó el núcleo de la "Escuela del Tolima". Los dos primeros desaparecieron tempranamente de la escena y el último sólo alcanzó la jefatura del Estado en 1966, dentro de la vigencia del sistema bipartidario del Frente Nacional.

3 López Medina, Diego Eduardo. "Teoría impura del derecho", Universidad de los Andes, Legis, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá 2004, p. 319.4 Trujillo Muñoz, Augusto. "De la Escuela Republicana a la Escuela del Tolima", Academia Colombiana de Jurisprudencia, Bogotá 2007, p. 192.

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sábado, 21 de noviembre de 2009

SEGUNDO DIA DEL PRIMER ENCUENTRO REGIONAL TOLIMA, HUILA Y CAQUETA

Momento cuando el presidente de la Academia huilense, hace entrega de importante material historiografico de la historia del Huila, a la Academia de Historia del Tolima, en la mesa principal el Secretario de Cultural del Tolima, Dr. Salvarrieta, Armando Gutierrez, Delirio Moreno y el Dr. Camilo Francisco Salas Ortiz, presidente de la Academia de historia del Huila.
En la mesa principal, Dr. Hernando Hernández, Dr, Augusto Trujillo Muñoz, Dr, Francisco Taborda y Camilo Perez. Antes del lanzamiento del libro sobre la vida y obra del Dr, Alfonso López Pumarejo.
Dr. Hernando Hernández, Dr. Augusto Trujillo Muñoz, Dr. Francisco Taborda, Dra. Yolanda Jaramillo Gaviria, presidente de la Academía de Historia del Tolima.
Presentación de los autores del libro a cargo del Dr. Francisco Taborda.
Presentación del libro a cargo de su coautor Dr. Hernando Hernández.
Presentación delcoautor del libro, Dr. Augusto Trujillo Muñoz.
Almuerzo de despedida en el Circulo de Ibagué. Arnoldo Vasquez, Tiberio Murcia, Delirio Moreno, Jorge Quintero Arango.
Dr. Hernan Clavijo Ocampo, Dr, Delirio Moreno y Dr. Augusto Trujillo Muñoz.
Tiberio Murcia Godoy, Dr. Hernan Clavijo Ocampo, Dr. Delirio Moreno, Jorge Quintero Arango y Fabian Quiceno.
Miembros del Centro de Historia Guillermo Giraldo, Arnoldo Vasquez y el presidente del Centro de Historia de Honda, Tiberio Murcia Godoy.
Dr. Augusto Trujillo Muñoz, Dr. Armando Gutierrez y Hernando Bonilla, de la Academía de Historia del Tolima.
Fotografías. Esp. Tiberio Murcia Godoy. Sábado 21 de noviembre de 2009. Circulo de Ibagué.

PRIMER ENCUENTRO REGIONAL TOLIMA, HUILA , CAQUETA. HISTORIA E IDENTIDAD EN EL CONTEXTO DE LA INDEPENDENCIA (BICENTENARIO). JUEVES 19 Y VIERNES 20/09

Estudiantes de Natagaima, con el presidente del Centro de Historia de Honda. Jueves 19.
Comitiva de la Academia de Historia del Huila.
Claudia Lara García, gestora cultural de Purificación y Tiberio Murcia Godoy, presidente del Centro de Historia de Honda.
Docente Jorge Quintero Arango miembro del Centro de Histoira de Honda y estudiante Fabian Quiceno Velasquez.
Delegación del Huila
Don Guillermo Giraldo del Centro de Historia de Mariquita y estudiantes de Honda.
Estudiantes de Murillo y Honda.
Delegados por Natagaima
Docente Jaime Rodriguez de Murillo.
Delegación de estudiantes de Murillo.
Estudiantes de Natagaima, Honda y Purificación.
Delegación de la Academía de historia del Huila. Jueves 19-
Afiche del foro en la biblioteca Dario Echandia . Viernes 20
Juiciositos los estudiantes del Socioturistico Luis Carlos Galán Sarmiento, Sindy Vega Segura, Paola Y. Briñez Perez y Fabian Quiceno Velasquez.
Tomando atenta nota las estudiantes de la Institución Educativa Alfonso Palacio Rudas, Leyda Avila Soto y Amparo Olaya Moreno
Historiadores Delimiro Moreno , Huila, Pedro Bernardino Sosa Rubio y Hernando Bonilla Tolima
Invitados y estudiantes en el evento.
Disertación del Maestro Armando Moreno.
Rueda de preguntas y respuestas con los autores de las ponencias.
Ponentes respondiento al publico asistente.
Dr. Hernando Clavijo, Esp. Jorge Quintero Arango, Dra. María Yolanda Jaramillo Gaviria, presidente de la Academia de Historia del Tolima, Fabian Quiceno y Syndi Vega Segura
Historiador Felix Martinez, Dr. Camilo Francisco Salas Ortiz, presidente de la Academia de Historia del Huila, Dr. Hernando Clavijo, Estudiantes Leydi Avila Soto, Esp. Jorge Quintero Arango. Dra, María Yolanda Jaramillo Gaviria, presidente Academia de Historia del Tolima, estudiantes Fabian Quiceno, Angie Olaya Moreno y Syndi Vega Segura. Viernes 20
FOTOGRAFIA: Esp. Tiberio Murcia Godoy. Jueves 19 y Viernes 20 de noviembre de 2009 Biblioteca Dario Echandia, Ibagué.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Historia e identidad en el contexto de la Independencia


Fomentar y difundir la investigación, en relación con la conmemoración de la Independencia, es el objetivo del foro "Historia, historiografía e identidad del Alto Magdalena en la perspectiva de la Independencia", organizado por la Academia de Historia del Tolima en asocio con el gobierno departamental y la Facultad de Humanidades y Arte de la Universidad del Tolima.
En este encuentro con la historia regional, a desarrollarse entre hoy y mañana, estarán como invitados especiales la Academia de Historia del Caquetá y la Universidad del Amazonia – sede Florencia, la Academia de Historia del Huila y la Universidad Surcolombiana; así como delegados de la Academia Colombiana de Historia, del Comité del Bicentenario y los Miembros de los Centros de Historia de Honda, Mariquita, Natagaima y Ambalema, además estudiantes de décimo grado de varias instituciones educativas de Ibagué y el departamento.
De acuerdo con sus organizadores el Foro nos permite reflexionar sobre la posibilidad de una historia que busque la comprensión, a través del análisis e interpretación de los hechos, con base en el conocimiento de sus causas, consecuencias y tendencias históricas; una historia de correlación en la unidad del devenir, que comprende el presente y lo explique en su integración con el pasado, y en sus tendencias relativas hacia el futuro.Este encuentro de las regiones Tolima – Huila – Caquetá, propicia la discusión grupal sobre problemas históricos y regionales, a partir de las diferentes ponencias, que les reseñaremos a continuación.Lanzamiento del libro Alfonso López Alfonso López Pumarejo, el libro que la Universidad de Ibagué lanzará mañana, recoge escritos y discursos del ex presidente de la República, al igual que apartes de su vida política y en el ejercicio, en dos oportunidades, como primer mandatario del país.
La obra fue escrita por los doctores Francisco Taborda Ocampo, Hernando Hernández Quintero y Augusto Trujillo Muñoz y su presentación se realizará a las 10:30 de la mañana, en el centro de convenciones Alfonso López Pumarejo, sala Tolima 7 Días, como cierre del encuentro regional.
Este es un homenaje que le rinde la institución de educación superior al ex presidente de la República, al cumplirse, hoy, 20 de noviembre, 50 años de su fallecimiento. Ello se enmarca en la actividad que la Institución adelanta desde 1997 con el programa Tolimenses por los Valores y con la Cátedra Darío Echandía que busca recuperar para el Tolima y Colombia, la vida de valiosos ciudadanos tolimense. A la presentación del libro se une la Academia de Historia del Tolima cuyo interés está enmarcado en las mismas aspiraciones.Además de la presentación del texto, se dictará una conferencia sobre la vida y obra del ex presidente Alfonso López, orientada por Augusto Trujillo Muñoz, ex senador de la República, autor de numerosos libros y miembro de la Academia de Historia del Tolima.
Programación 20 de noviembre.
Estas actividades se desarrollarán en el auditorio de la biblioteca Darío Echandía.
8:30 a.m. Inauguración del foro.
9:30 a.m. "Ecosistemas estratégicos, paisajes, identidad huilense en los himnos municipales", a cargo de Alfredo Olaya Amaya.
10:00 a.m. "Apropiación y fronteras en el Caquetá", por María Eugenia González.
11:00 a.m. "Notas para la historia y la historiografía de la región del Alto Magdalena", por Luis Eduardo Cortés.
11:30 a.m. "Las mujeres de tierra caliente en la segunda mitad del siglo XIX", con Félix Martínez.
2:30 p.m. "Hacendados, negociantes y comerciantes de Neiva a finales del siglo XVIII", por Alexánder Quintero.
3:00 p.m. "Palimpsesto sociocultural de una microrregión histórica. El caso del Tolima", Armando Moreno.
3:30 p.m. "Subjetividad y colonización en la década de 1920 en el Caquetá".
4:30 p.m. "Poder, política e ilustración en la provincia de Mariquita: el caso de Ignacio Nicolás de Buenaventura", por Hernán Clavijo Ocampo.
6:00 p.m. Mesa redonda.
Sábado 21 de noviembre.Panel sobre fuentes y estudios históricos en el Tolima Grande, en el centro de convenciones Alfonso López Pumarejo.
8:30 a.m. Video, Academia de Historia del Huila.
9:00 a.m. "Una utopía para la identidad tolimense en el tercer milenio".
9:30 a.m. Conclusiones y perspectivas de trabajo.

viernes, 13 de noviembre de 2009

EL MAESTRO FERNANDO GONZÁLEZ MORA, INVESTIGADOR DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA NOS ESCRIBE

Estimado Sr.
D. Tiberio Murcia Godoy
Presidente
Centro de Historia de Honda
Estimado Sr.
Me complace recibir su correo enviándome para lectura el escrito acerca de la historia del Centro Cultural Alfonso Palacio Rudas. Me alegra saber que se está recuperando la historia de de las edificaciones que ocuparon ese importante solar contiguo al curso del Gualí en la traza urbana de la villa.
Observé que consultó el trabajo mío que se encuentra en la revista Procesos Históricos, donde trato el edificio jesuítico y los planos de la mapoteca del AGN de Bogotá.
De igual manera la consulta de mi publicación sobre las Reales fábricas de aguardiente de caña, que prontamente le haré llegar para la Biblioteca del Centro de Historia de Honda, y la comunidad de la villa. Tengo un trabajo más extenso –no publicado aún sobre los edificios jesuíticos en Honda ( con fuentes documentales del AGN) por ser mi línea de investigación en la Universidad Javeriana el estudio del “Patrimonio Construido de la Compañía de Jesús en Colombia”. Este trabajo se detiene en el terremoto de Honda de 1805, cuando el antiguo templo jesuítico estaba utilizándose como destilería por la Real Hacienda.
Aprovecho para informarle que por el fuerte terremoto de 1805 que destruyó gran parte de la villa como Ud. bien sabe, las autoridades reales piden evaluación a peritos sobre el estado del edificio con la intención de hacer reparos y continuar con la destilación de aguardientes. El informe es desalentador: los paredones maltratados, techos caídos, muchas grietas, daños estructurales y costosa reparación que hicieron abandonar la idea de las mejoras materiales. Por lo tanto deciden NO acometer obras para recuperar el edificio determinando que la fábrica de aguardientes de Neiva supliera la demanda del licor en la jurisdicción de la fábrica de Honda. Respecto los túneles le informo que la destilería de Honda tuvo la denominada NORIA, ingenio mecánico que servía para subir el agua de un pozo a niveles superiores (utilizado por los árabes para cultivos) y en otras industrias como las destilerías. La noria exige el pozo profundo con agua y es de gran tamaño. En la fábrica de Honda se decidió no recuperar la noria, por lo que el pozo quedó para la historia. Otras fábricas del Nuevo Reino tuvieron noria, como en Santa Marta (esta fábrica la rodea historias de túneles inexplorados también), Socorro, etc.
Además, le comento que cuando se estudia la historia de los jesuitas en Colombia y sobre todo de sus edificios, se encuentra uno abundantes leyendas o relatos, en mucho producto de la imaginación acerca de túneles o entierros con sus supuestos tesoros como en las haciendas de los llanos, el colegio de Tunja, los túneles de Honda que se comunicaban con Mariquita y las minas de Santa Ana, etc. Por esto recomiendo prudencia y estar documentado para tales afirmaciones.
Espero estos comentarios le sirvan a su propósito.
Me gustaron las fotos de el edificio que Ud. adjunta. Yo tengo unas fotos al parecer de unos cuantos años donde aparecen los paredones de piedra y no hay techos gentilmente dados por la investigadora Ángela Guzmán, amiga mía.
Espero en próxima visita a Honda, de pronto en compañía del profesor Germán Ferro, conocerlo y conversar acerca de la historia de la bonita villa de San Bartolomé de Honda
Cordial saludo,
FELIPE GONZÁLEZ MORA
Instituto Carlos Arbeláez Camacho
Facultad de Arquitectura y Diseño
Pontificia Universidad Javeriana

miércoles, 4 de noviembre de 2009

LOS SÍMBOLOS DE LA VILLA DE SAN BARTOLOMÉ DE HONDA

Por existir cierta confusión, hasta de las entidades encargadas de hacer cumplir las normas y los símbolos de nuestra ciudad. He insertado en el blog del Centro de Historia de Honda, un aparte del capitulo sobre los Símbolos de Honda de mi libro en preparación "Honda, Histórica y Cultural", para así contribuir a develar los verdaderos símbolos de la Villa de San Bartolomé de Honda, y no continuar en la confusión existente.
Cordialmente,
Tiberio Murcia Godoy
Presidente
Centro de Historia Honda
centrodehistoriahonda@gmail.com
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8.2. El Escudo de Armas de la Villa de Honda fue aprobado mediante Resolución No 04 del 13 de marzo de 1.942, lleva la firma de José Buendía V presidente, y Enrique García A. Secretario del Honorable Concejo Municipal.

8.2.1. Características, una Águila negra bicéfala, una corona y espada de color oro, un puente de mampostería color gris ( color piedra), agua azul. El fondo rojo pálido, en la parte superior la leyenda, “Escudo de Armas de la villa de Honda”.


8.3: La Bandera aprobada mediante Acuerdo No 023 Bis en agosto 10 de 1.960 lleva la firma de Armando Polanco presidente de Concejo municipal y sancionado el Acuerdo por Leopoldo Torrente Guerra alcalde municipal.

8.3.1, Características, la bandera lleva los colores blanco y rojo en dos fajas horizontales, ocupando la parte superior la blanca y la inferior la roja. Los colores adoptados en la bandera simbolizan la paz y grandeza con el blanco y la libertad con el rojo, sintetizando el siguiente lema “La paz alcanzada con base en la libertad “. La bandera llevara en el centro, el escudo de armas.




“ En confluencia de dos grandes ríos
Magdalena y sonoro Guali
Honda lanza triunfal desafío
De Ciudad soñadora y gentil.

Por sus puentes hermosos y alegres
Paseando se ven a granel
Elegantes y bellas mujeres
Que contemplan su airoso vaivén.

Es la cuna de hombres ilustres
Oradores y gentes de bien
Y valientes que dieron a la urbe
De la paz el sublime placer.

Oh ciudad del Tolima que ostentas
La grandeza del pueblo español
Tus faroles, tus calles estrechas
Y rejas evocan romances de amor.

Por tus aguas tranquilas surcaron
Otros tiempos navíos mil y mil
Y en tu salto por fin encontraron
El augurio de un gran porvenir.

En tu cuarto feliz centenario
Hondanos un himno debemos cantar
Y crear en tu honor un santuario
Oh hermosa ciudad de la Paz. “
8.4: El Himno escogido por una junta denominada del IV centenario, letra de Isabel
Buenaventura y música de Oscar Buenaventura Buenaventura, aprobado mediante Acuerdo No 026 de octubre 25 de 1.960, este Acuerdo fue derogado, y el Himno fue luego una vez mas aprobado con las mismas características del de 1.960 mediante Acuerdo No 031 del 20 de junio de 1.995 lleva la firma de Luis Hernán naranjo Saavedra presidente del Concejo y sancionado por el alcalde José Alonso Montero Ortiz.
Bibliografia:
Escudo, Resolucción No 04 del 13 de marzo de 1942. Honorable Concejo Municipal.
Bandera. Acuerdo No 023 Bis de agosto 10 de 1960. Honorable Concejo Municipal. Sancionado por el Alcalde Municipal Leopoldo Torrente.
Himno, Acuerdo No 026 de octubre 25 de 1960. Honorable Concejo Municipal (Derogado) y aprobado una vez más, con las mismas características por Acuerdo No 031, Honorable Concejo Municipal, Sancionado por el Alcalde Hernan Naranjo
MURCIA Godoy Tiberio. Símbolos de Honda. Serie fotocopiada. Descubriendo la Villa de San Bartolomé de Honda. Año I. No 001. Cátedra Local 2002.