"Somos el Centro de la Historia de Colombia. Nuestro propósito es el de salvaguardar la historia de nuestro pueblo, como un aporte a la grandeza de nuestra nación colombiana."

jueves, 11 de febrero de 2021

En esta residencia nació el Arzobispo Antonio Herrán y Martínez de Zaldúa en Honda Tolima


En la esquina de la Carrera 13 con calle 12, entrada occidental a la Calle de las Trampas,  al lado de la residencia de don Joseph de Diago (donde se proclamó al Rey de España Fernando VII en 1808) se encuentra la residencia donde nació , quien años mas tarde se convirtiera en el Arzobispo de Bogotá, Antonio  Herrán y Martínez de Zaldúa.
.

Leamos lo que ya algunos han escrito sobre él.

Miembro de una acaudalada familia española, fue hermano del Presidente de Nueva Granada, general Pedro Alcántara Herrán y su madre era prima del Arzobispo Baltasar Jaime Martínez de Compañón. Estudió en Bogotá en el Colegio de San Bartolomé y recibió el título de Doctor en Derecho Canónico en el Colegio Mayor del Rosario; en 1821 fue ordenado sacerdote y fue asignado al curato de Fontibón y un año después viajó a VélezSantander, como nuevo párroco.

En 1830 regresa a Bogotá y es nombrado Obispo titular de Amicta en 1834, ejerciendo diferentes funciones en la administración de la Arquidiócesis como provisor, vicario general y maestrescuela.

Primeros Años

Al recibirse la noticia del fallecimiento del Arzobispo Manuel José Mosquera en 1853, es nombrado "Vicario capitular en sede vacante" y en enero de 1854 es elegido como nuevo Arzobispo, si bien solo puede ser consagrado hasta un año después, debido a la convulsión política causada por el golpe de Estado del general José María Melo.

Arzobispo
Sus primeros años de arzobispado resultan bien ambientados gracias al respaldo de los gobiernos conservadores de Manuel María Mallarino y Mariano Ospina Rodríguez, pero a partir de 1860 debe afrontar fuertes convulsiones políticas. La primera de ellas fue suscitada por su respaldo a Julio Arboleda, sobre su propio hermano el ex Presidente Pedro Alcántara Herrán, para ser candidato a la Presidencia en 1861. En este mismo año, el general Tomás Cipriano de Mosquera da un golpe de Estado, se hace al poder y decreta la tuición de cultos, la desamortización de bienes de manos muertas y la expulsión de la Compañía de Jesús, así como el destierro de numerosos clérigos, entre ellos el Arzobispo de Bogotá; si bien el exilio solo lo llevó hasta Cartagena de Indias, desde donde alentó al clero a rechazar la presión del gobierno nacional. En 1864 regresa a Bogotá, contando con el respaldo, como Vicario General, de quien sería su sucesor, monseñor Vicente Arbeláez. En 1866 Mosquera regresa al poder y el anciano Arzobispo Herrán recibe nuevamente fuertes ataques, en medio de los cuales convoca un Concilio Provincial (que incluía todas las diócesis del país) ordenado por el papa Pío IX, pero que no llega a inaugurar debido a su delicado estado de salud, falleciendo en el municipio de Villeta, donde intentaba recuperarse.
Cabe notar que su acérrimo enemigo, el general Mosquera, era el suegro de su hermano Pedro Alcántara Herrán, así como el hermano de su antecesor, monseñor Manuel José Mosquera.
.
Tomado de;
https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Herr%C3%A1n
.Residencia donde nació un 11 de febrero de 1797, quien años mas tarde fuese Arzobispo de la Nueva Granada. Antonio Herrán y Martínez  de Zaldúa.
.

Ficha Bibliográfica

Título: Herrán, Antonio
Colección: CleroBiografías
Palabras clave: BiografíaColombiaEclesiástico
Temas: Clero

Eclesiástico nacido en Honda, Tolima, el 11 de febrero de 1797, muerto en Villeta, Cundinamarca, el 7 de febrero de 1868. En medio de los grandes conflictos entre la Iglesia y el Estado, cuando los liberales eran liberales y los conservadores, conservadores, se alza la figura serena del arzobispo Antonio Herrán y Zaldúa, quien desarrolló su labor pastoral durante la época del más virulento anticlericalismo que haya tenido que soportar la Iglesia en Colombia. Hijo del acomodado español Pedro Antonio Fernández de la Herrán y de Matea Martínez de Zaldúa, nativa de Honda y prima del famoso clérigo Baltazar Jaime Martínez de Compañón, monseñor Herrán estudió en los colegios de San Bartolomé y del Rosario, donde se doctoró en Derecho Canónico.
El 3 de junio de 1821 fue ordenado sacerdote por el obispo de Mérida, en Pamplona. Era corpulento y robusto -escribe José María Samper- y sus atractivos modales y distinguido continente le daban el aire de uno de aquellos antiguos padres de la Iglesia, de quienes nos habla la historia con veneración. Tenía la línea de la ceja muy pronunciada, la frente espaciosa y noble, la boca pequeña y recogida, los ojos pardos y de mirar suave y afectuoso, el rostro lleno de rasgos blandos, y en toda la fisionomía una expresión de serenidad y benevolencia que cautivaban por extremo, al mismo tiempo que de austeridad de hombre justo que imponía respeto.

Monseñor Herrán inició a los 24 años su dilatada carrera apostólica: curato interino en Fontibón entre 1821 y 1822, y en Vélez, Santander, hasta febrero de 1830; el 27 de enero de este año, el general Simón Bolívar lo nombró medio racionero de la catedral, pero no aceptó al ser nombrado obispo de Amicta in partibus, el 20 de enero de 1834; miembro de la Sociedad Católica de Ignacio Morales, fue provisor y vicario general desde el 21 de diciembre de 1840, y maestrescuela, el 22 de abril de 1849. Esta es la época de las grandes reformas liberales, cuando el proyecto estatal chocaba frontalmente con los intereses de la Iglesia. Nombrado vicario general por el arzobispo Manuel José Mosquera, el 25 de agosto de 1852, simultáneamente con su destierro, desarrolló una labor dificilísima desde el 1 de septiembre de 1853; y el 7 de febrero del año siguiente fue electo vicario capitular en sede vacante.
José Restrepo Posada cuenta cómo al tener conocimiento de la muerte del arzobispo Mosquera, las dificultades para elegir su reemplazo fueron grandes [. . . ] pues sólo había 4 capitulares. Se hicieron 26 escrutinios y resultaba siempre empate. Nombrado arzobispo de Bogotá el 13 de enero de 1854, sólo fue consagrado el 15 de abril de 1855, debido al golpe del general José María Melo contra el presidente José María Obando. La administración del moderado Manuel María Mallarino -narra Fernando Díaz Díaz- preparó el restablecimiento pleno de la Iglesia durante la administración de Mariano Ospina Rodríguez, contra lo cual reaccionó el general Mosquera, con sus medidas contrarias al cuerpo eclesiástico.
En 1860 se desató una gran polémica contra monseñor Herrán debido al cambio del candidato presidencial: su hermano, el general Pedro Alcántara Herrán, por el general Julio Arboleda; proceso en el que el periódico El Catolicismo jugó un papel importante. Sobrevino, entonces, la guerra de 1860-1862, en la que obtuvo el triunfo el general Tomás Cipriano de Mosquera, en colaboración de los generales José María Obando y José Hilario López, contra el presidente legítimo Mariano Ospina Rodríguez, de quien se dijo había sido apoyado casi exclusivamente por el clero. El 9 de septiembre de 1861 Mosquera dictó la desamortización de bienes de manos muertas, y posteriormente, el decreto sobre tuición de cultos y la disolución y expulsión de la Compañía de Jesús.
Mosquera completó estas providencias el 3 de noviembre de 1861, decretando la prisión del arzobispo, y el 5 de noviembre declaró la extinción de las comunidades religiosas opuestas a la desamortización. Monseñor Herrán inició su destierro el 8 de noviembre, cuando salió hacia Cartagena, pasando unos días en Mompós, en un viaje lleno de grandes dificultades. Desde el exilio, monseñor Herrán conceptuó sobre si los sacerdotes, para poder ejercer su ministerio, debían prestar el obligatorio juramento prescrito por el gobierno: Imitando el ejemplo que nos dieron (los apóstoles] obedezcamos a las autoridades constituidas en todo lo que ellas tienen derecho a exigirnos [...] pero cuando traspasando los límites de lo terreno y temporal quieran obligarnos a cosas que sólo son espirituales, o que tocan exclusivamente al régimen de la Iglesia, contestémosles con respeto, pero con una energía evangélica "non possumus", primero es obedecer a Dios que a los hombres.
Esta actitud fue aprobada por el Papa. La nueva administración de Manuel Murillo Toro atenuó las tirantes relaciones con la Iglesia, lo que permitió el regreso de monseñor Herrán a Bogotá, el 1 de septiembre de 1864. Pero al retornar al poder el Gran General en 1866, Mosquera arreció sus duras críticas contra Herrán, a quien acusó de dirigir la oposición: El arzobispo de Bogotá y otros obispos están en completa rebelión, decía. Una orden del papa Pío IX citó, entonces, a un Concilio Provincial para tratar la situación de la Iglesia en el país, y convocó a monseñor Herrán, quien se encontraba en Villeta recuperándose de quebrantos de salud. Monseñor no pudo asistir, y falleció en este pueblo cundinamarqués, el 7 de febrero de 1868. Sepultado en la catedral de Bogotá, el corazón del arzobispo Herrán reposa en una pequeña cavidad en el muro oriental de la capilla de Santa Isabel de Hungría, entre las tumbas de los arzobispos Manuel José Mosquera y José Telésforo Paul.
JUAN DAVID GIRALDO

Bibliografía

Botero Restrepo, Juan. Breve historia de la Iglesia colombiana. Medellín, Copiyepes, 1983. Groot, José Manuel. Historia eclesiástica y civil de la Nueva Granada. Bogotá, Casa Editorial de Medardo Rivas, 1893. Restrepo Posada, José. Arquidiócesis de Bogotá. Biografías de sus prelados. Bogotá, Ed. Lumen Christi, 1961-1966, tomo II. Restrepo Posada, José. Genealogía episcopal de la jerarquía eclesiástica, 1513-1966. Bogotá, Editorial Lumen Christi, 1968. Restrepo Posada, José. Cabildo Eclesiástico de Bogotá. Bogotá, Kelly, 1971.
Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.
.
Tomado de;
http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/biografias/herranto.htm

viernes, 5 de febrero de 2021

Visita del Centro de Historia de El Espinal a Honda

Héctor Sánchez, Gustavo Adolfo Pava, junto con sus señoras esposas, visitaron en diligencia la ciudad de Honda, para realizar consultas de interés cultural, en bien de su organización.


De izquierda a derecha Tiberio Murcia Godoy, Gustavo Adolfo Pava, Héctor Sánchez, Marcela Prieto, directora de Oficina de Cultura y turismo. Tratando temas de interés histórico y cultural entre los dos centros de historia.
.
Hicieron un recorrido por la Calle de Las Trampas, puente Navarro, Museo del río Magdalena
.
(Fotos de Suly Vidal y Tiberio Murcia Godoy, enero 5 de 2021)


lunes, 18 de enero de 2021

Panorámica de Honda 1927 Revista Cromos cortesía Gabriel Jaime Cano Palacio


 Honda 1927. Foto tomada del facebook de Gabriel Jaime Cano Palacio. Cromos. De izquierda a derecha; actual Corregimiento Puerto Bogotá-Guaduas  , puente Navarro, río Arli, Cerro Cacao en Pelota, Pueblo Nuevo, Quebrada Seca, centro, plaza de Mercado, El Carmen, vuelta de los Negros, vía ferrea Caracoli - La Noria ( Arrancaplumas ), hipódromo, la actual carrera 12. Estupenda fotografía área, panorámica de Honda, tomada desde el norte de la ciudad. ( Tomada del facebook de Gabriel Jaime Cano Palacio. Revista Cromos 1927. Fotografías y personajes antiguos del Tolima 

sábado, 16 de enero de 2021

Puente Navarro 122 años de su inauguración. 1899 -16 de enero - 2021 Por Tiberio Murcia Godoy*

Puente Navarro

(Fotografía Archivo Federico Navarro)

..

Un 16 de enero, pero de 1899, hace 122 años, se inaugura el puente Navarro, obra de gran magnitud para la época, y más hoy, cuando a algunas empresas que construyen puentes, se les cae, y este cumple 122 años. 

Día de su inauguración

Por ser este un hecho transcendental, no solo para Honda, el Tolima, Colombia, o para América, trascribo   una reseña sucinta del día de su inauguración, reseña escrita por don Virgilio Leiva, propietario del periódico El Salto, del 30 de enero de 1899. 

 “Los juegos artificiales.  Trabajados por el bien conocido y reputado de Guaduas, Sr. Raga, estuvieron a la altura de la fiesta, el 15, noche de la víspera. Diversidad de figuras fueron exhibidas, frente a la casa del protagonista de la fiesta Sr. D.  Bernardo Navarro, representando el puente con un buque de vapor al pie. 

Las bandas de Mompox, Fresno, Espinal y Girardot y la de esta ciudad no cesaron de arrancar a sus instrumentos las mejores armonías para solemnizar las vísperas. Hubo abundancia de pólvora y castillos y cohetes hábilmente preparados con magnificas luces de color. La plaza de América y la calle Real fue el punto donde se quemo la pólvora. Varios edificios fueron adornados con farolitos, así como también los balcones de la Consistorial”. 

“El desfile. Para partir al puente se efectuó a las 8 de la mañana, del lunes 16, pero que desfile. Aquello era una verdadera Babel. Don Martin Castrellón, lucio sus habilidades, arreglando, como en efecto arreglo la ornamentación del puente;  cincuenta banderas y doce banderas hacían los honores con los colores  nacionales, treinta coronas de flores colocadas en las barandas del puente. Hubo seis festones que decía; Dios sobre todo y ante todo. Honda agradecida al Sr. Bernardo Navarro. La victoria, corona el esfuerzo. La grandeza de esta idea justifica nuestro entusiasmo.  Los que deseáis servir a los pueblos inspiraos aquí. Y la ultima, Aplaudimos a la Junta Directiva. 

La misa estuvo a cargo del presbítero Tomas de Jesús Gallego, y como acompañante el presbítero Barragán. Don Bernardo Navarro recibió la bendición  en el extremo occidental de su obra. Los padrinos de la obra nombrados por Don Bernardo Navarro fueron, D. Miguel Manrique (su suegro) y D. Pantaleón González, pero circunstancias de salud, los impulsaron a nombrar a  D. Julio J. Navarro y al Coronel D. Pedro Antonio González Henao. Cada uno llevaba una bandera que decían; Loor al abnegado y patriota Sr, Navarro, y el Comercio colombiano el mas entusiasmado, Sr. Navarro. El Sr. Navarro se coloco en medio de los dos padrinos y recibió el pabellón nacional de manos del joven Rodríguez.  D. Julio Garay, acompañado de la banda de Fresno, toco Gloria en excelsio y el credo.

.


Puente Navarro

(Fotografía Archivo particular)

La entrega oficial del puente. Se verifico; pero cosa bien singular ocurrió D. José Manuel Restrepo comisionado por el Gobierno Nacional dijo que su misión no era otra que la de presenciar que estaba concluida la obra, no de recibirlo, y por lo tanto se abstenía de ello porque carecía de autorización. Tomaron la palabra; D. Ángel Montero, por la Junta Directiva,  D. Pedro Angulo G, presidente del Concejo Municipal, D. José María Lizarralde E, por la Sociedad Fraternidad Hondana, y por don Bernardo Navarro, por encontrarse un indispuesto, Dr. Clodomiro Castillo. A las once de la mañana termino con la procesión ala residencia de Don Bernardo Navarro a su casa”. 

Inicio de su construcción

Inicio de su construcción. 13 de junio de 1894, en la relación de gastos pormenorizado que llevo a cabo don Bernardo Navarro Bohórquez, en el documento muy bien conservado por su bisnieto Federico Navarro, se lee; “ 1. Puente de Honda, del privilegio de construcción de este puente, inclusive todo gasto hecho. Casa comprada a Evaristo Engarita,  $ 160, casa comprada a J. M. Tafur, $ 144. . 29.912 kilos de cal, $ 672.80. Valor de más cal $134.50” El 30 de junio, la relación fue, “.Jornales  13/16 $ 54, y 18/23 $177.90.25/25  $127.40”

. 

Fecha de finalización

Su fecha de finalización de la obra, aparece la del 24 de diciembre de 1898.

.

Su gestor

 

Don Bernardo Navarro Bohórquez

(Foto Libro Impresiones y recuerdos 1922)

Tomas Sebastián Restrepo Navarro, escribe sobre Don Bernardo Navarro Bohórquez, “De espíritu activo, trabajador infatigable, tenaz en sus resoluciones, constante en sus propósitos. Nació un 16 de enero en Tunja, y falleció el 3 de diciembre de 1901, a la edad de 55 años”.

. 

Bien de interés cultural Nacional

Mediante Decreto 936 del 10 de mayo de 1994, fue elevado a  Bien de Interés Cultural Nacional, lo que le permite  estar bajo la lupa del gobierno nacional, en lo que se refiere a su mantenimiento.  

Los hondanos de nacimiento, adopción y de corazón, agradecemos a quien en vida realizo un gran proyecto, que es, ha sido ,y será, un icono en la construcción de puentes en Colombia, americe y el mundo. Loa a Don Bernardo Navarro Bohórquez   cuya memoria perdurara para siempre, por las obras bien desarrolladas.  

. 

*Miembro Centro de Historia de Honda

Miembro Redhicol (Red de historiadores de Colombia)

Docente Investigador IED Puerto Bogotá, Guaduas, Cundinamarca

 

Bibliografía 

NAVARRO G. Federico. (2018) Archivo construcción puente Navarro Bogotá.  

LEIVA Virgilio (1899) Inauguración de el puente. periódico El Salto. No 71. lunes 30 de enero de 1899. Honda.  

RESTREPO N. Tomas Sebastián (1922). Impresiones y recuerdos. Ediciones Paulinas. Bogotá. Páginas 57,57,59 

 

Fotos del puente, cortesía Federico Navarro

 

jueves, 14 de enero de 2021

Francisco Barbosa Fiscal General de la Nación de visita en Honda

Francisco Barbosa Fiscal General de la Nación y Tiberio Murcia Godoy del Centro de Historia de Honda

(Foto Amira Portela 14/01/2021)

.El 14 de enero del presente año en visita realizada a la ciudad de Honda de parte del Fiscal General de la nación, Francisco Barbosa, se reunio con el Miembro de Número del Centro de Historia de Honda, Sr Tiberio Murcia Godoy, a dialogar sobre la historia de la ciudad, retomando el dialogo del diciembre del 2018, cuando hizo visita a Honda, y recorrió el centro histórico de Honda.
 
 

Francisco Barbosa Fiscal General de la Nación y Tiberio Murcia Godoy

(Foto Amira Portela 14/01/2021)

.

Luego de almorzar, hizo digestión desde el restaurante El Dorado en el vecino Corregimiento de Puerto Bogotá, Guaduas, y se traslado a pie hasta Honda.

Diviso los pescadores desde el puente Luis Ignacio Andrade. Saludo a las cocineras de los acuarios en el barrio El Carmen, y a la comunidad en general.

.

                                               (Fotografía TMG 14/01/2021)
Francisco Barbosa Fiscal General visitando el famoso cenadero de propios y turistas en el sector de El Carmen denominado los acuarios.
Fotografía TMG 14/01/2021
.
Francisco Barbosa y Tiberio Murcia Godoy
(Foto Juan Carlos Castaño Posada 14/01/2021)

Palabras relevantes fueron "Vengo a la capital de la historia de el Tolima". El Fiscal es un amante en viajar por Colombia, y conocer su historia a la ciudad que visita. Como había visitado a Honda en diciembre de 2018, y este servidor le acompaño, de esta visita quedo el siguiente articulo de su autoría publicado en El Tiempo.

.

Honda y Ambalema: dos joyas olvidadas de Colombia (1)

Por Francisco Barbosa

Durante el pasado mes de diciembre y algunos días de este 2018, recorrí junto con mi familia parte del norte del departamento del Tolima, algunas ciudades del valle del Magdalena, el Magdalena Medio, el oriente de Antioquia, Medellín y algunos pueblos del occidente de ese departamento. Fue un recorrido cultural que me permitió hablar con la gente, visitar sus museos, conversar sobre historia regional y advertir con precisión algunos de los problemas más acuciantes como, por ejemplo, la delincuencia común, el abandono estatal y el microtráfico, que ha generado dificultades sociales sin precedentes.



Parecería que la firma de la paz con las Farc ha producido una modorra estatal que impide ver los problemas sociales y culturales de nuestros territorios. La paz sirvió, pero la consolidación es un asunto que no preocupa. No es gratuito que el ‘clan del Golfo’, el narcotráfico y la ilegalidad pululen sin que se percaten en Bogotá de que el Estado colombiano está funcionando a través de pactos ilegales con quienes controlan los territorios en su integridad. En pocas palabras, la transacción criminal al menudeo vino a reemplazar al Estado de derecho y las prácticas estatales.

En esta columna haré un balance sobre los municipios de Honda y Ambalema. Luego escribiré una sobre Antioquia y dejaré la última para la ciudad de Medellín.

Estos municipios del norte del Tolima se ubican sobre el río Magdalena y fueron bastiones económicos durante el siglo XIX y parte del XX por su rol como ruta de exportación e importación de productos del y hacia el interior del país.

Ambalema se encuentra en la hoya del río Magdalena. Para llegar es necesario vencer el olvido del Estado. Una carretera nos lleva desde Mariquita, pasando por la tragedia de Armero y luego un giro por una vía desértica que va hacia Cambao y Ambalema. Es una ida y vuelta hacia el siglo XIX con lo bueno y lo malo que eso tiene.


Un municipio que fue motor económico del país ‒tuvo, en el siglo XIX, casi 30.000 habitantes, hoy tiene 7.000‒; epicentro de los orígenes de la revolución comunera con José Antonio Galán; sede del primer banco de nuestra nación; lugar donde se instaló la compañía de tabaco más importante del país, perteneciente a Francisco Montoya, que nos llevó a vivir de ese producto, ya que cubría el mercado interno y lograba exportar.

Ese aprendizaje empresarial del tabaco se trasladó a Palmira, en el Valle, Girón y San Gil, en Santander, que llegaron a convertirse en productores en el siglo XIX. De ese municipio salían los recursos que le permitían vivir a la nación.

En 1905 se redujeron los cultivos de tabaco y la compañía de Montoya quebró. Esta fue comprada por la firma Fruhling y Goschen, que adquirió lo que se conocía como la Casa Inglesa y construyó la fábrica de tabacos La Patria, aprovechando que el tren comenzó a llegar en 1906. Luego fue comprada por el agente alemán William Vaughn, que exportó tabaco a Alemania. Los años pasaron y Ambalema terminó siendo productor de azúcar y asentamiento de actividades de ganadería. La hacienda Pajonales se instala en sus tierras y es uno de los ejes centrales del sindicalismo en Colombia.

Hoy sus gentes miran a la distancia un pasado que no existe y que les deja historias inverosímiles de magos como Lember, que iluminan la imaginación de los visitantes, o de las visitas obligatorias de los presidentes en el siglo XIX. Un pueblo de fantasmas.

Honda está menos olvidada que Ambalema; sin embargo, su lustre quedó atrás por el olvido estatal. Allí nacieron grandes hombres como el constitucionalista José María Samper, el expresidente Alfonso López Pumarejo y el cofrade Alfonso Palacio Rudas. Sus calles, sus puentes y sus construcciones recuerdan sus luces. Sede de los consulados de EE. UU., Inglaterra y España, teatros en ruinas, hoteles que debieron cerrar porque la luz era muy cara, un vetusto y derruido centro cultural o el hermoso barrio Alto del Rosario.

Queda el río Magdalena y su encuentro con el río Gualí, que se enfureció en 1985 llevando en su corazón el fin de Armero; los saltos de Honda que permitieron la existencia de este puerto porque obligaba a los champanes con sus bogas y ferris a hacer descender la gente en sus dos puertos ‒El Caracolí y el Arrancaplumas‒, como se cuenta en el Museo del Río.


Quedan sus gentes, como el historiador local Tiberio Murcia, que ama este lugar abandonado que carga historias en la calle de las trampas, de los virreyes, de la broma, de la cuesta de Mr. Owen, de la casa de los conquistadores, de la proclamación, del arzobispo Antonio Herrán Zaldúa, de las iglesias del Rosario o del Carmen y su plaza José León Armero; de los puentes Agudelo, López, Navarro; el mercado, que es uno de los más lindos de nuestro país, de los ahogados de los ríos y de los gritos de independencia cuando en esta población se firmó la Constitución del Estado de Mariquita en 1813 y Honda era la capital.

Pensar en Honda es meterse en los relatos de nuestro Gabo recorriendo las aguas del Magdalena o sus calurosas calles, o del pensador José María Samper, quien escribió a orillas del Gualí sus memorias ‘Historia de un alma’ en una casa, hoy desaparecida, cerca del puente Agudelo. Allí mismo, en Honda, un joven emprendedor, Pedro Aquilino López, hijo de don Ambrosio, gallero y artesano del siglo XIX, administró la casa comercial de los hermanos Samper y educó al expresidente López Pumarejo, padre del también expresidente Alfonso López Michelsen.


El fin del ferrocarril y la navegación por el Magdalena hizo caer una sombra de olvido sobre Ambalema y Honda. El deterioro de sus edificaciones del siglo XIX y el abandono de sus gentes deben recordarles a nuestros gobernantes que no debe acogerse aquella fórmula propia de que en Colombia cuando no se mata, se olvida.

Adenda. En buena hora, la enseñanza de la historia de nuestro país vuelve de forma obligatoria a los colegios. Sin raíces es muy difícil mostrarles a nuestras gentes que el pasado común va más allá de delincuentes como Pablo Escobar o el deleznable narcotráfico.

FRANCISCO BARBOSA

.


Honda y Ambalema: dos joyas olvidadas de Colombia I - Columnistas - Opinión - ELTIEMPO.COM